La IA no te va a reemplazar, sino alguien que aprende más rápido.
- MIW group México

- 3 feb
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Por Guillermo Iglesias Arroyo
¿Te acuerdas del inicio de tu carrera? Aprender era algo que hacías con muchas ganas, después ganabas experiencia y con eso te defendías muchos años. Muchos dirán que eran los años maravillosos y otros pensarán que así sigue siendo. Pues si estás en alguna de esas dos opciones, te aviso que eso no es sostenible. Porque ya no es así, hoy el aprendizaje viene con fecha de caducidad, como el bote de leche del refri: si no lo revisas antes de tomarla, un día la sirves y sabe más agrio que morder un limón.
La realidad es que lo que hoy sabes para hacer bien tu trabajo dejará de servir en pocos años, no porque no seas bueno, sino porque el mundo cambió las reglas mientras estábamos en juntas. Avanzó rápido, en curva exponencial, como lo explicó Ray Kurzweil hace tiempo.
El problema no es que el cambio exista. El problema es seguir aprendiendo como si no existiera.
Ray Kurzweil (inventor, futurista y uno de los pensadores más influyentes sobre tecnología y mente humana, además de director de ingeniería en Google) explicó hace tiempo algo que hoy se siente más vigente que nunca: el progreso no avanza pasito a pasito, avanza como bola de nieve cuesta abajo. A eso le llamó la Ley de Retornos Acelerados, misma que te recomiendo leer y entender.
Cada avance hace posible el siguiente, y ese siguiente llega más rápido que el anterior. Por eso sentimos que antes todo duraba más… y ahora todo caduca antes de que termines la presentación para tu siguiente junta.
Lo irónico del momento que vivimos es casi poético y de no creerse, déjame explicarte porque, la inteligencia artificial se diseñó para imitar la forma en que funciona nuestro cerebro: reconocer patrones, aprender de la experiencia y conectar ideas. Pero ahora resulta que somos nosotros los que tenemos que aprender a pensar más como ella, el alumno superó al maestro… o al menos le puso un espejo incómodo enfrente.
En el libro “How to Create a Mind”, Kurzweil explica que el cerebro no aprende siguiendo instrucciones rígidas, sino detectando patrones, probando combinaciones y ajustando sobre la marcha.
Ahora hagamos un pequeño y ligero aterrizaje al mundo corporativo, esta forma de entender el aprendizaje es exactamente lo contrario de muchos programas de desarrollo de talento, que siguen creyendo que aprender es sentarse a escuchar, tomar nota y seguir haciendo lo mismo al día siguiente (esto es con dedicatoria especial a todas aquellas personas que asisten a cursos de capacitación y están clavadas en su celular o no tienen interés en aprender).
La ironía continúa: queremos personas innovadoras, pero las formamos como si el mundo fuera estable. Queremos agilidad, pero diseñamos carreras como si todo fuera predecible. Queremos que la gente piense diferente, pero la evaluamos por no salirse del molde o porque quieres que hagan las cosas como tú lo hiciste a su edad. Luego nos sorprende que el talento se estanque, se desconecte o empiece a actualizar y publicar en LinkedIn.
En un mundo que avanza de forma exponencial, el valor ya no está en lo que sabes hoy, sino en qué tan rápido puedes aprender mañana. Las carreras corporativas dejaron de ser escaleras ordenadas y se parecen más a las rutas del Waze cuando estás en el tráfico: caminos inesperados, desvíos extraños y conductores que saben moverse mejor que otros.
Pero no acaba aquí y viene la parte incómoda, dicha con calma pero sin bombones: para quienes no están interesados en seguir aprendiendo, el camino será cada vez más difícil. No imposible, pero sí más pesado, más frustrante y con menos oportunidades. No porque alguien los deje fuera, sino porque el mundo dejó de esperar a quien decide quedarse igual o piensa que ya sabe mucho. El ego y la arrogancia combinados con las ganas de no aprender es un veneno letal.
La IA no va a reemplazar a las personas, pero sí va a dejar muy claro quién sigue creciendo… y quién decidió que ya era suficiente.
“La clave del éxito a largo plazo no es saberlo todo, sino nunca dejar de aprender.” Satya Nadella, CEO de Microsoft
Pero no te me desanimes ni asustes, la buena noticia es que aprender nunca había sido tan accesible. No necesitas volver a la escuela inmediatamente, ni convertirte en experto en todo o entenderlo todo a la primera. Basta con algo mucho más poderoso: curiosidad activa, humildad para desaprender y el hábito constante de hacerte mejores preguntas.
En la era de los retornos acelerados no gana el que sabe más, gana el que sigue moviéndose, el que prueba, el que se adapta y el que no se enamora demasiado de lo que ya sabe. El futuro no es para los que corren más rápido…sino para los que no se quedan quietos.
Seguimos al habla.




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