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La montaña de tu vida (Segunda parte)

Por David Vargas Zepeda

Día 4a – Reagrupa

Había que reconfortar el espíritu, sentirse mejor y sobre todo retomar la fuerza de equipo que nos había traído hasta unas cuantas horas de nuestra meta.

Les hablaré un poco del grupo, Raúl GT, Raúl G Jr., Raúl R, Raúl R Jr., bueno y para variar Salvador, nuestro Sherpa Chhatra y yo.

¿Que teníamos en común?

Bueno, es una pregunta que sería más fácil responder por todo lo que nos hace diferentes, pero que suma al equipo. Lo cierto es que lo que encontramos en común fue “el llamado a la aventura, el que habíamos decidido buscar el peligro en las montañas, donde el riesgo en si mismo es la recompensa y que creemos que la cima es alcanzar un lugar más cerca de donde vive Dios”.

Después de dormir congelados, ¡un nuevo día!, listos para alistamos, desayunar, preparar nuestro equipo y como de costumbre, dos horas después de lo planeado, iniciar la marcha a la voz de Chhatra “Vámonos Cabrones”.

Cada uno por su ruta, a su ritmo, viviendo su jornada, pero con consciencia de equipo y esperando al Tocayo (tomando sus innumerables fotos), llegábamos al campamento siempre antes de los demás equipos, para tener tiempo de calentarnos con una estufa de “Popo de Yak” y poder definir que cenar.

Los que te rodean y comparten tú meta de vida, ¿creen en lo que crees?

Día 5 – Alcanza tu sueño

Nada nos podía detener, estábamos ya muy cerca del Everest Base Camp EBC y sus 5,364 metros de altura.

Recuerdo con entusiasmo ese día en que comenzamos la aproximación final. Las horas se hacían muchas, el cansancio se cumulaba y el camino en la morena parecía interminable (por el color oscuro de las rocas y el terregal que cubre al glaciar), hasta que de repente, se ve a lo lejos, a tan solo unos pasos, nuestro objetivo.

Arribamos y la magia del momento, se transformó en un profundo sentido de logro, nos llenamos de sonrisas, felicitaciones, abrazos y una que otra lágrima. Finalmente, arropados en la bandera nacional, posamos todos juntos para tomarnos la fotografía oficial y que de nuestro ronco pecho brotara con orgullo un ¡Viva México!


¡Nada te motiva más, que tu propio éxito!

Era un sueño hecho realidad, el resultado de años de dedicación y empeño. Estábamos en las rocas que marcan el lugar donde se establecen las tiendas de campaña de aquellos que ascenderán al Everest. Como todo lo bueno dura poco, solo después de una hora nos despedimos de la cascada de hielo y reiniciamos la caminata de varias horas para volver hasta nuestro hostal.

Algunos de ustedes se preguntarán ¿qué significado tiene esto para mí? Tengan presente que no hablamos de una gran hazaña, hablamos simplemente de proponernos una meta y alcanzarla.

Lo que quiero transmitirles es que nunca dejen de escalar montañas, suban, celebren el logro y prepárense para bajar porque vienen muchas otras, todas ellas son las que marcan nuestras vidas.


¿Cuál es tu próxima montaña?
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