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¿Cuál es tu gimnasia?

Por María José Montalvo


Nunca voy a olvidar mi cumpleaños número 8, porque fue justo ese año cuando tuve contacto por primera vez con la actividad de la que les quiero platicar en las siguientes líneas, y es que fue viendo la película de Nadia Comaneci, sí, la del “10” en los juegos olímpicos, con la que conocí la gimnasia artística.

Todavía no puedo describir cuáles fueron las cosas que me atraparon, pero inmediatamente tomé una colchoneta que usábamos para jugar y me puse a hacer marometas, giros y splits; después de unas semanas haciendo esto y con el interés y la emoción a su máximo nivel, le pedí a mi mamá que me inscribiera en una academia para aprender gimnasia. Una vez conseguida la misión, misma que afortunadamente no fue tan complicada, me preparé para ir a mi primera clase, que para ser sincera es la misma sensación que hoy tengo cuando hay una cita importante, una combinación entre ansiedad y deseo de éxito.

El resultado fue justo lo que esperaba… me conquistó. Fueron dos horas por semana al inicio y a pesar de que por temporadas la dejaba, despertó en mi un par de aprendizajes que utilizaría para el resto de mi vida, comprometerme y apasionarme por lo que hago.


Al pasar de los años mi gusto por la gimnasia fue creciendo, siendo niña entrenaba por gusto propio y sin que me llevaran a la fuerza, caí en cuenta desde aquel entonces que físicamente no tenía habilidades natas como otras niñas, pero me propuse metas y objetivos, trabajé en ellos logrando avanzar y desarrollarme, adquiriendo coordinación, concentración, enfoque y fuerza.


Después llegó la adolescencia y a pesar de los cambios que todos experimentamos de forma natural durante esa etapa, nada impidió que siguiera con la gimnasia, recuerdo que en esa época hacía todo lo posible por llegar a los entrenamientos y estar en forma para las competencias, así que tenía poco tiempo libre y tuve que equilibrarlo entre la escuela, el deporte y la vida social, siempre acabando con la misma sensación de que todo lo que sacrificaba, valía la pena.


Finalmente y después de pensarlo mil y un veces llegó el momento al que como deportista jamás quieres llegar, me retiré a los 23 años practicando más de 18 horas por semana.


La gimnasia es un deporte creativo, competitivo y físicamente muy demandante, en donde cada gimnasta puede expresarse libremente, combinando la fuerza y elasticidad con la acrobacia y el baile. A pesar de que este deporte es individual, siempre formas parte de un equipo y aunque aquí no hay pases ni jugadas, para que el equipo avance depende del número de puntos que cada uno de sus integrantes aporta, por lo que la motivación y la integración son de suma importancia, ya que siempre estás enfocado en los resultados y es claro como suman e impactan en el logro colectivo.


Para mí, conocer la gimnasia fue encontrar ese “lugar seguro”, donde podía expresar la fuerza y energía con la que mi cuerpo desarrollaba las rutinas y que si deseaba sobresalir, tenía que trabajar en mis habilidades para potencializar mi talento. Me di cuenta que tenía habilidades para algunas cosas y para otras no, por lo que me topé con la frustración a temprana edad y con la competitividad entre compañeros que si bien siempre te obliga a encontrar una mejor versión de ti, el proceso puede ser doloroso y algunas veces decepcionante, sin embargo, encontré amistades increíbles que hasta el día de hoy son mi mayor tesoro.


Si hoy les contara que soy parte de una historia donde aprendí a levantarme de las caídas e intentarlo una y otra vez; que la dedicación siempre te lleva a lograr tus metas; que tienes debilidades y fortalezas y que siempre hay que enfocarse en construir sobre éstas últimas; que hay que tener un plan de trabajo a corto, mediano y largo plazo; que hay más de una manera de alcanzar un objetivo; a tomar las derrotas como aprendizaje y hacerlas un medio para transformar la forma de trabajo y organización de tu día a día; a contribuir con tu equipo y que cuando te toca ser líder debes sacar lo mejor de cada integrante. Probablemente pensarían que estoy hablando de una experiencia de trabajo…pero en realidad es todo lo que aprendí en el deporte que más quiero, la gimnasia.


Sin lugar a dudas, el deporte te permite obtener grandes aprendizajes y te prepara desde muy joven a manejar situaciones con las que te vas a encontrar muchas veces en el trabajo.

Siempre es importante despejar la mente y reducir el estrés con una actividad física que te ayude a disfrutar el día a día sin que la rutina y la presión afecten tu estabilidad emocional, esa actividad para mí es de la que les platiqué en las líneas de arriba, ahora me gustaría hacerte esta pregunta… ¿Cuál es tu gimnasia?


María José Montalvo trabaja actualmente como Key Account Manager del retailer más grande de México en Kimberly Clark México. Ha desempeñados diferentes roles en las áreas de Ventas y Mercadotecnia para otras empresas globales.

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